Ciclo del aprendizaje

Sin darme cuenta a cabalidad de lo que estaba diciendo, hace ya muchos años, luego de un análisis de varias empresas en Centroamérica, le dije al presidente de la organización para la cual laboraba que teníamos que convertirnos en una “escuelita” y enseñar.

Esto para formar personal y a quienes tenían que dirigir la empresa hacia los objetivos que se fijaran.

No hace mucho me encontré que Noel M. Tichy, en su libro “The Leadership Engine” (1997), escribió sobre la importancia de que los líderes desarrollen líderes. El tema central de ese libro es que las empresas exitosas lo son porque tienen líderes a todos los niveles. La razón de tenerlos es porque esas empresas fijan como una prioridad el desarrollarlos, por medio de programas.

Los líderes de esas empresas exitosas o ganadoras dedican personalmente enorme cantidad de tiempo y energía a “enseñar” y motivar a otros líderes de la empresa a hacer lo mismo.

La enseñanza, en este sentido, debe ser interactiva, de dos vías, incluso de múltiples niveles. A través de la organización “líderes” y “discípulos” a todo nivel enseñan y aprenden unos de otros, creando con esta interacción lo que Tichy denomina el “Ciclo Virtuoso de Enseñanza” (Virtuous Teaching Cycle). O dicho de otra forma, un tanto más adaptada al actual léxico utilizado actualmente por los educadores, el “Ciclo Virtuoso de Aprendizaje”.

El éxito de cualquier organización no solo se consigue seleccionando y contratando las personas adecuadas para desarrollar los trabajos. Es necesario a la vez crear una cadena flexible de liderazgo que sea capaz de dar soporte al crecimiento de la organización y tener la flexibilidad necesaria para enfrentarse a las circunstancias que se presentan cada día.

El crecimiento de las organizaciones las anquilosa, crea rápidamente burocracia y enorme resistencia a los cambios, en relación directa a tamaño que van alcanzando. Con el tiempo se tornan en moles difíciles de adaptarse a las nuevas circunstancias y acontecimientos.

Pero, este fenómeno tan visible en las organizaciones de gran tamaño, le ocurre con el tiempo a las empresa pequeñas, especialmente a las empresas familiares, administradas en forma paternal.

Lo que se encuentra en la mayoría de las organizaciones es la estructura comando y control, con comunicación de una sola vía, la cual crea círculos viciosos en los cuales la información se esconde. Esto hace que el desarrollo personal y colectivo se estanque y nadie progrese. Los líderes no saben lo que sucede a niveles inferiores. Por su parte los empleados se meten en sus compartimentos estancos y se crean situaciones en las cuales nadie avanza, todo permanece igual, nada progresa.

No existen modelos o fórmulas para crear una organización que enseña y aprende a la vez.

Cada cual refleja las ideas, valores y personalidad de la gente que la compone. Puede ser una gran empresa o una pequeña sin importar la actividad a la cual se dedique. Los buenas organizaciones sin fines de lucro, son un buen modelo de organizaciones en las cuales existe a todo nivel un ánimo claro y definitivo de enseñar y aprender.

En esas organizaciones se da una gran camaradería, espíritu de cooperación, el dar sin recibir recompensa ni alabanza. Existe un objetivo claro a seguir y todos los integrantes caminan hacia él, seguros de alcanzarlo. Ayudar y enseñar es parte integral de esas organizaciones, para conseguir sus fines no lucrativos.

El proceso continuo de la cadena de aprendizaje y enseñanza es fundamental si cualquier organización quiere hacer uso del conocimiento disponible y generar nuevos conocimientos. En cada acción de enseñar se incrementan los conocimientos del que enseña y del que aprende. Compartir conocimiento crea una cascada de enseñanzas y aprendizajes, donde todos juegan el doble papel de fuentes y receptores de valiosos conocimientos.

Esta cadena de entregar y dar conocimientos hace personas más capaces, que comparten los objetivos, dándoles seguridad y confianza en sí mismos como miembros importante de los grupos u organizaciones a los cuales pertenecen.

Como ejemplo de este tipo de organizaciones que enseñan y aprenden, citada por Tichy, es la GE (General Electric) que tiene 15,000 profesores de tiempo completo llamados cintas negras, que enseñan las técnicas Sigma Six a 300,000 empleados de la empresa. Estos a su vez enseñan, a los instructores cintas negras, los resultados de la aplicación de las técnicas aprendidas en la generación de nuevos proyectos, creación de nuevos productos y procesos para mejorar la calidad.

Una empresa pequeña no requiere, como la GE, tener profesores de tiempo completo. Lo que necesita es crear dentro de sí una cultura de enseñanza-aprendizaje, en la cual la comunicación y el conocimiento fluya desde arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba y transversalmente. Esto debe darse necesariamente en cualquier organización que pretenda estar orientadas al mercado.

Jorge E. Pereira

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