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Trabajo que vale la pena

Algo que “vale la pena” es más que importante, pero comienza siendo importante.

Si desea que las personas trabajen con el espíritu de que “vale la pena”, primero deben comprender la razón por la cual son necesarias. Por qué su trabajo hace de este mundo un sitio mejor. Las personas deben comprender como su trabajo contribuye al bienestar de la humanidad, como deja una huella en su propio pedazo de bosque.

“Valer la pena” no es lo mismo que ser más importante que importante, sencillamente es algo que abarca más terreno que lo importante. En esto hay tres lecciones que aprender:
La primera es que el trabajo debe ser visto como algo importante.
La segunda es que debe llevar a una meta comprendida y compartida por todos.

La tercera, es que los valores deben orientar todos los planes, las decisiones y las actuaciones.
Estos tres elementos hacen del trabajo algo que “vale la pena”.

Los premios sirven para llevar a la gente hacia delante mientras las sanciones empujan desde atrás, un incentivo mayor es imaginar que realizar un trabajo que “vale la pena” pudiera cambiar el curso del mundo. Todas las personas son realmente necesarias. Lo que sucede es que no comprenden cuál es su función. Cuando la gente comprende esto, su trabajo se torna correcto.

La mayoría de los trabajos son importantes y contribuyen a mejorar el mundo. A todos nos han enseñado a ver el trabajo en términos de unidades producidas, vendidas etc. que al cabo se convierten en la razón de nuestro trabajo. Es preciso aprender a ver la forma como ayudamos a otros con lo que hacemos.

La gran mayoría de los trabajos tienen un valor social, golpear un trozo de metal y esmerilarlo conforme a un plano de ingeniería es una cosa. Fabricar una pieza para el sistema de frenos de la bicicleta de un niño es otra completamente diferente. Una de las formas más rápidas y seguras de sentirse bien con uno mismo, es comprender el lugar que ocupa el trabajo realizado dentro del gran contexto de las cosas.

No puede haber trabajo que “valga la pena” a menos que todo el mundo se esfuerce por conseguir una meta clara y compartida. Pero eso no es suficiente. La forma de alcanzar la meta es importante. Los valores deben de servir de guía. Es preciso estar orgulloso de la meta y también de la forma de alcanzarla.

Muchos gerentes piensan que todo el personal comparte las metas porque están escritas en el informe anual o se anuncia en alguna reunión. Es probable que la hayan compartido al comunicarla, pero si el equipo completo no se compromete, no es una meta compartida. “Uno puede llevar el caballo hasta el agua, pero no puede obligarlo a beber”. La diferencia está en el convencimiento, es el compromiso de convertir la meta en la realidad el que debe ser compartido. Por lo general se confunde la noción del apoyo compartido con la de la conciencia compartida.

Algunas veces la mejora manera de dirigir consiste en averiguar hacia donde va la gente para ponerse al frente del grupo. La responsabilidad gerencial es fijar las metas, pero la verdad es que de diez, solamente dos o tres son críticas, se puede permitir que el grupo establezca las demás por su propia cuenta.

Se debe tener dos tipos de metas:

Metas de resultados: planteamientos claros sobre lo que deseamos alcanzar, ya sea en unidades trabajadas, despachadas, cuentas por cobrar o cualquier otra cosa.
Metas de valores: planteamientos que describan el impacto que se desea tener sobre la vida de los miembros del equipo, de los clientes, de los proveedores y de los integrantes de la comunidad.

Las metas son los mojones que se clavan en el paisaje del futuro entre el punto donde uno se encuentra y el lugar al cual se desea llegar. Ayudan a enfocar productivamente la atención. Un trabajo que “vale la pena”, implica comprender la manera como dicho trabajo contribuye a mejorar el mundo y es además trabajo que ayuda alcanzar una meta clara y compartida.

La importancia y las metas ponen en marcha a la gente. Pero los valores sostienen el esfuerzo, Ningún trabajo que “vale la pena” puede llevar a una meta a la cual se llega haciendo trampa. Los valores son más la responsabilidad exclusiva de la gerencia que las metas. Las metas se pueden transar y negociar. A veces la ruta más rápida para llegar a donde se desea no es una línea recta. Pero con los valores solamente hay líneas rectas. Los líderes deben insistir en que todo el mundo siga una línea recta.

“Los valores son para guiar su conducta, no para que usted guíe a otros. Los valores son los que mandan. Usted es líder, no policía. Pero al mismo tiempo, usted debe garantizar que la organización esté internamente sincronizada. Todo el mundo cantando la misma partitura. Así como no se puede obligar a la gente a coincidir con las metas, tampoco se le puede obligar a estar de acuerdo con los valores, pero lo que usted si puede y debe hacer es imponer obediencia. Si la gente no respeta sus valores, debe buscar trabajo en otra parte. Usted no conservaría a alguien que no trabajara en pro de las metas de resultados.

Tampoco se debe conservar a la persona que no esté dispuesta a honrar los valores”.

Una vez anunciado un valor, no se puede dejar de lado sencillamente por inconveniente aunque en ocasiones un valor puede tener consecuencias imprevistas. Los valores deben sostenerse en tiempos difíciles. De lo contrario no son valores, sino lemas de moda, una ética de conveniencia. Los valores emanan de los líderes, quizá con algo de consulta, por lo tanto los valores son los que mandan.

Los valores no se establecen de la misma manera que las metas. En el momento en que se anuncia una meta, queda establecida. Se puede proclamar un valor tantas veces como se desee y éste solo se hará realidad cuando lo demuestre en la manera como actúe y en el comportamiento que exija constantemente a los demás. Las metas son para el futuro, los valores son para el presente. Las metas se establecen, los valores se viven. Las metas cambian. Los valores son rocas inmutables en las cuales se puede confiar.

Es responsabilidad del líder imponer respeto por los valores, pero eso no servirá para que la gente apoye las metas. Lo que se requiere es confianza, a medida que crezca la confianza mutua, tendrá mayor apoyo para sus metas. La gente necesita tiempo, por lo que tendrá que estar dispuesto a explicar porqué son importantes las metas y mostrar con veracidad la forma como se han de beneficiar las personas y decir la verdad.

Muchos gerentes mantienen control reservándose la información con el pretexto de que es delicada. Es una manera maravillosa de disfrutar del poder, pero no genera confianza. Si desea gente con una actitud de entusiasmo, energía y dedicación sin límites frente a una actividad cualquiera, debe decirles a todos toda la verdad, lo cual significa que la información es propiedad de todos.

Todo gira alrededor de la confianza. Además de la sinceridad total, , tendrá que anteponer el bienestar de los integrantes de su equipo a todo lo demás.

Los informes contables contienen información valiosa y es necesario saber lo que está sucediendo, pero es preciso ir más allá de las cifras. Dirigir un negocio con base en las cifras es como jugar baloncesto con los ojos en el tablero de puntuación en lugar de la pelota. Si desea tener éxito, ocúpese de lo esencial, y lo más esencial es el equipo de gente.

¿Y que ocurre con los clientes?

Los clientes vienen inmediatamente después de los integrantes del equipo. La función de una organización consiste en velar por los clientes, pero la razón de la existencia es servir a las personas que trabajan en ella y también a la comunidad en la que residen. Las dos cosas más importantes para crear confianza son la honestidad y el bienestar de los integrantes del equipo. Si se hace eso, lo demás vendrá por añadidura fácilmente.

Contrario a lo anterior se llama el temor, es una manera fácil de lograr las metas.

Las personas atemorizadas tienen a aferrarse a los planes de salvamento. Pero el apoyo conseguido de esa manera se puede evaporar con la misma facilidad. No es la forma de que esa sea la manera de comenzar a pesar de tener poco tiempo.

En resumen un trabajo que “vale la pena”, significa tres cosas:

Ser importante

• Saber que se contribuye a mejorar el mundo
Conducir a metas compartidas
• Trabajar juntos para lograr una meta compartida
Basarse en los valores
• Los valores son la guía de todos los planes, las decisiones y las actuaciones
Adaptación de “Gung Ho”
De Ken Blanchard
Enero del 2003

Grupo Kaizen – kaizenarrobagrupokaizen.comhttp://www.grupokaizen.com

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