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Aprendiendo a ser lo que elegiste ser

Si ya has elaborado tu Plan Estratégico Personal, entonces has decidido participar en tu creación y te felicito por ello; por lo tanto, bien vale la pena proporcionarte estrategias que te ayudarán en esta travesía. Estas herramientas se encuentran enmarcadas en los cuatro ejes de desarrollo: Ético Espiritual, Social, Económico y de Autoridad. Al desarrollar los cuatro ejes, garantizas la existencia de equilibrio en tu desarrollo y te da oportunidad de consolidar tu vida.

Estrategias de desarrollo de autoridad

Toma el control de tu vida

Nunca se es más grande como en la adversidad.
Disraeli

Para tomar el control de tu vida, es necesario que recurramos al triángulo de la vida que propone Bob Trask en sus entrenamientos de desarrollo humano. Bob, tiene una organización en Estados Unidos, que se dedica a orientar a los seres humanos hacia la búsqueda de la felicidad, en armonía con el “Gran Espíritu”; como él denomina a Dios. Te presento un triángulo, el cual usaré para enseñarte la manera de desarrollar tu vida diaria.

El triángulo forma un patrón para que guíes tu vida. Nota que existen dos trayectos:

1. El primer trayecto, es el externo que se identifica por ser un camino de éxito.

Ser responsable en tu vida significa que cuando se presente un evento, y este evento sea importante en tu formación, lo más seguro es que te lleve a un estado de miedo. Para ello deberás trasladarte del miedo (el motivador positivo) a través del riesgo, para llegar al triunfo (un lugar de mérito y éxito) después seguir el amor por uno mismo que te lleva al descanso (un lugar de restauración y restablecimiento) y finalmente pasarás por el autoexamen para llegar de regreso al miedo. Nota que las flechas están de acuerdo al giro de las manecillas del reloj.

2. El segundo trayecto se identifica como el camino de la mediocridad (es el trayecto dentro del triángulo).

Ser irresponsable en la vida significa trasladarse del miedo (motivador negativo), a la parte interna del triángulo, que te lleva a la ansiedad. Este estado irremediablemente te causa parálisis; estando paralizado vas a presentar una actitud de evasión en donde carecerás de entusiasmo, por lo que consecuentemente te va a causar aburrimiento.

En el estado de aburrimiento, la autoestima baja y se crea en tu mente una actitud de desmerecimiento que va a activar la carga más grande que el hombre pueda llevar, y ésta es la culpa.

Al sentirte culpable, te causará ansiedad nuevamente e inicia el ciclo. Nota que las flechas están en contra del giro de las manecillas del reloj.

El miedo (ubicado en el vértice superior del triángulo), incluye sensaciones de temor, confusión, nerviosismo, anticipación, ansiedad y suspenso. Estas son emociones que por lo general evitamos. A la mayoría de nosotros, nos han enseñado que el miedo es una sensación negativa y cuando llega a nosotros pensamos que algo anda mal en nuestra vida. La verdad es mucho más simple; el miedo es nuestro motivador principal.

El desafío en estos casos es controlar el miedo para evitar que entres en un estado de pánico. Este estado de pánico se presenta cuando el miedo te bloquea para que sigas adelante. El miedo produce descargas de adrenalina en la corriente sanguínea, y causa que te pongas en estado de alerta y te prepara a que te decidas a actuar de una u otra forma.

Cuando el sentimiento de miedo te invade, tienes dos alternativas:

1. Hacerle frente al miedo y actuar.
2. No hacerle caso y permanecer inactivo.

Cuando te decides por enfrentar al miedo, lo haces tomando un riesgo relativo al mismo miedo que estás sintiendo. Por ejemplo, si hubiera una persona “prepotente” frente a ti y tienes que resolver un problema de trabajo con ella; de acuerdo a tu experiencia, es posible que puedas sentir temor. Esta actitud da como alternativa la posibilidad de que tomes un riesgo: Enfrentarte a esta persona y hablarle. O bien puedes elegir permanecer inactivo. Los resultados de esta decisión tienen un impacto determinante a lo largo de tu vida. Si decides arriesgarte, debes manifestarte con valor, que muchas veces podrías creer no tener. Aquí, tu crecimiento dependerá de que tomes acción y te arriesgues. Recuerda: ¿Si no hoy, cuándo; si no tu quién? Una forma de tener valor es la de convencerte a ti mismo, mediante afirmaciones positivas[1], de que puedes vencer al miedo, que tienes seguridad, que eres fuerte, además entender que la magnitud del riesgo es siempre exagerada, muchas veces debido a tus patrones culturales (creencias).

El riesgo aparece en la cara derecha del triángulo, conectada con una flecha que conduce automáticamente al triunfo. Cuando decides correr un riesgo relativo a tu miedo, siempre tienes un triunfo. ¿Qué pasaría si decides no correr el riesgo, escondiéndote y permaneciendo inactivo? El miedo, se convierte en ansiedad y te jala dentro del triángulo donde no hay acción y te paraliza. La parálisis aparece dentro del triángulo y las flechas van en dirección contraria. En la vida, no podrás apartarte del miedo, simplemente no puede hacerse. Entendiendo esto, ahora podrás decidir si permites que el miedo te motive o te paralice. Decídete a correr el riesgo y hablarle a esa persona “prepotente”, y automáticamente te harás un ganador. ¿Aceptó esa persona entablar una conversación contigo? Probablemente no, pero no obstante, tu actitud significa que fuiste más allá de tu miedo y al hacerlo, obtuviste una victoria importante. Tienes ahora un nuevo concepto de ti mismo, más confianza y respeto propio y diste nuevos y positivos pasos en tu crecimiento por el hecho de correr un riesgo. Ahora eres capaz de darte cuenta de que eres más grande que tus temores.

En el ángulo del triunfo también tienes dos opciones entre las que puedes elegir. Son las mismas opciones que tuviste con el miedo:

1. Actuar positivamente. Significa que tomas la postura de ser activo positivamente para controlar tu vida y ser el creador de tus experiencias; permanecer positivo y permitir que los patrones de hábitos del subconsciente te guíen. Actuar positivamente, significa darte validez como un ganador y amándote. El amor por sí mismo es el punto de partida de todos los esfuerzos humanos con éxito. Si te decides a actuar positivamente, esta conducta te lleva un estado de amor por uno mismo.

2. Tener una actitud negativa. Si decides no actuar y no te sientes digno de ser un ganador, la indignidad te jalará hacia dentro del triángulo para caer justo en el poder del desmerecimiento y la culpa. Entonces darás marcha atrás hacia la ansiedad, y de la ansiedad a la parálisis y así sucesivamente. Nota que las flechas en la parte inferior del triángulo van en dirección opuesta a las que están en la parte exterior. Fallar, al no actuar positivamente en tu vida, ocasiona que retrocedas a lo largo del sendero de “víctima” dentro del triángulo. El proceso de tu crecimiento y desarrollo depende de que tengas el valor de actuar positivamente. Cuando no actúas positivamente te conviertes en víctima.

Las víctimas son personas que han sido agredidas por las situaciones del mundo que les rodea. Son personas que no arriesgan y que están constantemente retrocediendo. Los triunfadores son quienes controlan sus acciones y reacciones, y responden positivamente a cualquier evento que se presente en su vida, obteniendo resultados que no siempre son los esperados, pero el haberse arriesgado les da seguridad y aumenta su autoestima, porque tienen el valor de tomar decisiones y hacer compromisos.

En el sendero del triunfo, otórgate el valor que mereces; ámate por ser triunfador (amor por uno mismo) y automáticamente pasarás al lugar del descanso. Una vez más, como en las dos ocasiones anteriores, tienes que tomar una decisión. Las opciones son las mismas, puedes elegir la acción positiva o permitir que la duda de ti mismo y la desconfianza influyan en tu mente y caigas nuevamente dentro del triángulo. Vamos a entender como descanso, un tiempo de recuperación. Recupérate jugando y relajándote. Si eres un creador sabrás cuándo volver a entrar en acción. Si continúas dándote valor, llegará el momento en que alcanzarás un lugar en donde el nuevo nivel de confianza en ti mismo pierde su entusiasmo; se convierte en un ¿y qué? Tu aceptación de ti mismo como campeón ha alcanzado los límites de tu sistema de creencias. La mente subconsciente, con base en su información almacenada (recuerdos), te hará decidir el pasar al autoexamen, lo que te llevará a la duda de ti mismo y de allí volverás nuevamente al miedo. Sin embargo, el miedo se encuentra en un nuevo y excelente nivel. Será el momento de arriesgar nuevamente, de pasar a un plano más elevado de conciencia y confianza en ti mismo. Si por otro lado, no estás dispuesto a examinarte honestamente, eres sacado del descanso y enviado al interior, hacia la evasión, desde donde empiezas a retroceder hacia el aburrimiento, el desmerecimiento, la culpa, la ansiedad y la parálisis.

Si tienes complejo de víctima (la mayoría lo tenemos en cierto grado), sentirás que las experiencias de tu vida, ya sean agradables o desagradables; son responsabilidad de otras personas o de la misma circunstancia de la vida. No valoran las víctimas el esfuerzo que pudieron haber tenido. Si un amigo te envía un regalo o te rompes una pierna, tu reacción mental será: Ellos me lo causaron, o bien: No me lo merezco.

Cuando juegas tu propio juego, eres dueño de tu propia vida y tomas tus propias decisiones; el lugar de descanso (recuperación), será un lugar en el cual puedes relajarte y volver la vista hacia atrás para examinar los últimos eventos del triángulo, miedo, riesgo, triunfo, amor por uno mismo. Podrás ver cómo has crecido, porque algunas cosas que parecían aterradoras ya no lo son más. Descanso significa que te has recuperado y restablecido en este nuevo plano más elevado, dándote cuenta del nuevo nivel de confianza que has logrado para ti mismo y para otros. Tu vida puede desarrollarse constantemente si le haces frente a tus miedos o puede disminuir continuamente si te resistes a aceptar la responsabilidad de tu vida y tu felicidad; en cuyo caso tu vida caerá hacia adentro del triángulo en la espiral que va desde la ansiedad a través de la parálisis a la evasión, después al aburrimiento y al desmerecimiento a través de la culpa, y de regreso a la ansiedad. Los puntos interiores de ansiedad, evasión y desmerecimiento son las contrapartes invertidas de miedo, descanso y triunfo.

A primera vista, este triángulo, está lleno de flechas y palabras y parece un complicado problema verbal de geometría. Es simplemente una gráfica que te muestra, ya sea el camino que puedes seguir mientras asciendes, o el surco en el que puedes caer mientras desciendes. La sensación de sentirte bien y el sentimiento de confianza en ti mismo, ganará al final; se presentarán al tomar sus propias decisiones y al observar cómo éstas trabajan para ti. La diferencia entre tomar decisiones o permitir que las decisiones sólo ocurran, frecuentemente es un sentimiento de compromiso. Usando el triángulo, te enfrentarás con algunos retos a los que te hayas enfrentado en tu vida. Cataloga la siguiente espiral, ya sea hacia arriba por el exterior, o hacia abajo por el interior, para que puedas empezar a reconocer cómo este sencillo diagrama puede precisar, si estás en el sendero del triunfo o del fracaso.

Aprende a enfocar

Lo que su mente es capaz de concebir y creer;
también es capaz de conseguirlo. ¡volverlo realidad!
Juan Antonio Razo

Se cuenta una anécdota de la época en que se construía el Palacio del Rey, pasó un día el arquitecto revisando los trabajos que ocupaban los cientos de obreros. Observó el diferente humor que parecían manifestar unos y los otros según los diferentes capataces y supervisores.

En su recorrido le llamaron la atención particularmente tres individuos que ejecutaban la misma tarea; el primero lo hacía con visible desgano y fastidio, el segundo con seriedad y lentitud; el tercero en cambio, con entusiasmo y diligencia. El arquitecto preguntó al primero: ¿Qué está haciendo? Y contestó: Me pusieron a tallar una piedra. Luego preguntó al segundo: ¿Qué está haciendo? Preparo una piedra para la columna de la entrada a la derecha. Respondió. Finalmente preguntó lo mismo al tercero y éste le contestó: Estamos construyendo el palacio más bello del país.

Analiza este pequeño relato y reflexiona cuántas veces has hecho algo similar en tu vida. Todo aquello en que te concentres tiende a aumentar. Si te concentras en tus debilidades, éstas crecerán en proporción a la energía que dediques a ese pensamiento. Por eso es mucho mejor que te concentres en tus cualidades (las reales y las imaginarias), pues de esta manera conseguirás que crezcan y den frutos en ti. En donde se encuentra tu atención, está tu intención.

Evita actitudes de víctima

Para un alma alegre el mundo está repleto de cosas interesantes.
Alexandra Stoddard

Culpar a alguien, sea quien sea, lleva frecuentemente a un completo rompimiento de las comunicaciones familiares. Gritar y decirse mutuamente cosas ofensivas puede convertirse en cualquier momento en violencia física. De hecho, la violencia en la familia constituye una grave crisis de salud en este país.

A veces nos culpamos a nosotros mismos y nos sentimos responsables. O también culpamos a otros para mitigar nuestra culpa. El culpar se convierte rápidamente en un ciclo peligroso e interminable que puede llegar a actos violentos y al crimen. Hay una diferencia muy grande entre las razones buenas y las escuchables, y razones que se escuchan bien. Cuando nuestros sueños mueren y la depresión se adueña de nosotros, es tiempo de dejar de buscar culpables y de lanzarnos a buscar los motivos que se escuchan bien y que nos metieron en ese lío, para luego crear un plan que nos saque de él.

Reconoce tus cualidades y las de los demás

Cuanto más altos estemos situados,
más humildes debemos ser.

Cicerón

En las últimas fechas me he sorprendido de las razones que manifiestan los trabajadores de las compañías acerca de la importancia para realizar un buen trabajo, y estos son: Que valoren primeramente su trabajo, en segunda instancia que lo respeten y por supuesto: el dinero.

Tal vez esto sorprenda a algunas personas; sin embargo, la mayoría de nosotros sabemos que hoy en día, la gente ya no tiene por qué aceptar cualquier trabajo, ni mucho menos sentirse agradecido por ello. El dinero no es la razón principal por la que trabajamos, lo que realmente buscamos es la valoración y el respeto.

Jesús les daba reconocimiento constantemente a sus colaboradores y les decía: Bien hecho. Muchas de sus historias hablan sobre las alabanzas que los amos les hacían a los trabajadores leales. Dios abrió los cielos y alabó a Jesús en público en el río y le dijo: Tu eres mi hijo muy amado, en ti me complazco, y en otra ocasión en la montaña dijo: Él es mi elegido escúchenlo. (Dios sabe la importancia del reconocimiento público para motivar a la gente y conservar buenos elementos).

El reconocimiento de nuestro trabajo, y del desempeño de nuestra vida es para nosotros un aliciente que nutre y da energía; reconocer y reconocernos nos lleva a pensar y a sentir que el desempeño que estamos realizando es el correcto y estamos en el rumbo adecuado. Este detalle nos hace llenarnos de entusiasmo y continuar nuestro viaje por el mar de la vida.

Necesitamos del reconocimiento, necesitamos retroalimentarnos y recibir retroalimentación positiva de la gente que nos rodea. Si quieres ver cómo alguien crece unos cuantos centímetros ante tus ojos, reconócelo en público.

Elige ser excelente

El camino a la excelencia no tiene límites de velocidad.
David Jonhson

De los atributos del hombre a que se refiere la Ética[2] que son libertad, voluntad e inteligencia, la libertad se considera como el centro de la vida humana; al usarla adecuadamente equivale a perfeccionar la calidad del planeta. La libertad deberá ser entendida como la capacidad de elegir y esta consideración nos lleva a afirmar la condición de libertad que el hombre tiene. Si esta capacidad de elección va dirigida hacia la excelencia, deberás entender claramente cuáles son las condiciones que la rigen.

Un ser humano excelente es aquel que influye en los demás y que transforma buscando siempre el bien para él y para los que le rodean, es decir; al tomar decisiones las realiza ecológicamente. Excelencia es saber amar y saber ser amado y ver siempre las cualidades de las personas, buscando constantemente su bien. Excelencia es saber servir con gusto y apoyar a los otros, pues se sabe que entre todos siempre se puede encontrar una forma mejor de hacer las cosas.

Excelencia es privilegio de los seres humanos que están en desarrollo constante, de acuerdo a los preceptos divinos. Excelencia es saber comunicar paz a los demás, aprovechar puntos de oportunidad y enfrentar dificultades, pero no hacer por otros lo que estos pueden hacer por sí mismos. Excelencia es saber proteger sin asfixiar, saber guiar sin imponer, saber motivar a los que están a nuestro cargo para que se enamoren de la verdad y sean sabios, se enamoren de la belleza y sean artistas, se enamoren de Dios y sean santos, se enamoren de su patria o de un sueño y sean héroes. Excelencia es saber vivir las virtudes y contagiar con el estilo propio de vida de esa felicidad que comunican la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y el entusiasmo.

Excelencia es tratar a las personas con mayor delicadeza y finura, así verán los míos que el rango y dignidad de todas las personas es muy alto. Excelencia es saber decir sí a la vida, porque camino confiado de la mano de Dios. Excelencia, entonces es saber que para ayudar a formar hombres y mujeres de gran talla, hay que empezar por uno mismo; hombres y mujeres que sean capaces de construir sociedades mejores, sistemas más justos y sobretodo, que den gloria a Dios.

El hombre que vive con excelencia posee, entre otras cosas, las siguientes características:

· Intuitivo y alegre
· Tiene claro su propósito
· Es original
· Es responsable
· Se demuestra libre
· Construye a otros
· Soporta el rechazo
· Aguanta la frustración
· Da sentido a la vida
· Es equilibrado en su pasión
· Promueve los valores

El hombre excelente sabe reír y reír con abundancia y frecuencia. Disfruta gozosamente de la abundancia de los valores que encarna y promueve. Disfruta de las cosas bellas que abundan en esta tierra. Por ser intuitivo, sabe relacionar grandes realidades y tiene una visión amplia y adelantada con respecto al futuro; en la misma medida es inventor y creativo. Sobre todo, promueve el surgimiento de grandes hombres, de nuevos valores, de cambios históricos… (González, 1999).

El que no tiene excelencia vive en la mediocridad. ¿Por qué no la tienes? Alguna vez la tuviste pero algo pasó en tu vida. Interpreta tu sistema de creencias y descubrirás el engranaje que de alguna manera te aleja de la excelencia, y redefine tu vida.

Salta de tu cajita de confort

Resistirse al cambio es tan inútil
como oponerse a que salga el sol.
Juan Antonio Razo

En el libro Te quiero, te Odio de Vallés hace un análisis del riesgo de enfrentarse y dice que si no hay retos en la vida, caemos en la mediocridad. La gran tentación del menor esfuerzo. Déjalo estar. No te muevas. Haz lo que hagan todos. No te metas en líos. Así es como mucha gente vive, por necesidad social o por voluntad propia, y los que así lo quieren tienen pleno derecho a hacerlo sin que los moleste nadie. Pero siempre se paga un precio por el conformismo y la pereza, y es el de rebajar el nivel existencial de la vida. Cuanto más me repliego sobre mí mismo, menos persona soy. Para que la personalidad florezca, necesita aire libre, la lluvia y el viento; necesita el encuentro directo con otras personas para realizar su propio ser. Nadie se hizo grande en soledad.

Cuando fuiste un niño, no percibías los problemas o simplemente no los tenías. Pero lo común de la infancia es que todo niño corre riesgos y los padres se encargan de ponerles límites constantemente, y acaban encerrándolos en un corral que los limita de su desarrollo natural, tanto físico, como mental. ¿De qué tamaño es tu corral? La casa donde vives, tu trabajo, tu familia. Ese es tu corral. Te voy a demostrar. Cada mañana, bajas de la cama como un ritual, entras al baño y con frecuencia haces lo mismo. La mayoría de tus actividades, las haces de cierta manera por comodidad. Analiza tus logros, sucedieron porque hiciste algo diferente. Tus problemas los tienes porque no estás dispuesto a pagar un precio, porque quizá te da miedo perder la comodidad.

Si sigues haciéndolo como hasta el día de hoy, nunca vas a tener lo que andas buscando, por buscar la comodidad te estás perdiendo la oportunidad de entrar en el proceso ser, hacer y tener.

Esto que te limita quizá fue adquirido desde la niñez. Un niño es como una página en blanco. ¿A quienes les dijeron que los niños no lloran? ¿Quién de las mujeres considera que los hombres son superiores? Una persona sin creencias, es una persona sin inhibiciones, da al cien por ciento. Tu creencia, es tu punto de vista. Esas creencias son las que te han limitado. Son bloqueos que te han quedado en tu mente y te limitan. Lo que te limita te mantiene dentro de tu caja de confort y obtienes resultados ordinarios. Hay que romper esas creencias. Mientras más alta es la creencia, más es el precio que se paga. ¿Cuál es el precio que estas dispuesto a pagar? Los que pagaron un precio ya están disfrutando los éxitos, porque se transformaron en personas extraordinarias.

¿Qué precio estás dispuesto a pagar?

Todo el mundo desea el éxito,
Pero nadie quiere pagar el precio.
Juvenal

¿Quieres el éxito? Si tu respuesta es afirmativa, entonces debes saber que todo en la vida tiene un precio. Si las cosas valiosas fueran fáciles de obtener, cualquiera las tendría. Para romper las creencias que te limitan en tu desarrollo y que evitan que puedas manifestar tu magnificencia, necesitas pagar el precio que pagan los seres humanos que no se quedan inmóviles dentro de su cajita de confort.

Un estudio hecho en Alemania por el Alexander Hamilton Institute a través de más de 500,000 estudiantes, entre los cuales se encuentran más de 150,000 ejecutivos, se llegó a la conclusión de que el éxito o fracaso de una persona no depende de su capacidad ni de su inteligencia, sino simple y sencillamente de que unas personas quieren pagar el precio de su éxito y otras no.

Este precio es: Hacer uso de tu máxima energía, para forzarte a llegar al lugar que deseas alcanzar en tu vida. Tener la determinación de seguir el plan que diseñaste, no solamente si las circunstancias son favorables, sino a pesar de todos los obstáculos que se te presenten. Finalmente, no admitir ningún suceso, que pueda torcer, cambiar o modificar la realización del propósito que tienes para con tu vida.

El pagar este precio no es fácil. Por eso es que unos quieren hacerlo y otros no. Sin embargo, todo ser humano está en completa libertad de decidir si quiere o no quiere pagar el precio de su éxito en la vida. Las personas que triunfan en la vida tienen que pagar los precios necesarios para conseguir sus metas, sacrificando el descanso e inclusive el tiempo que le dedican a la familia. Si se está consciente de esto, aunque sea poco el tiempo que se pase con la familia, se procurará sea de gran calidad.

El logro de tus objetivos, requiere del mayor esfuerzo, superando problemas personales, familiares y sociales; y tener siempre en la mente que deberás llenarte de optimismo y dejar a un lado los pretextos que sólo caben en las personas que no tienen responsabilidad.

Arriesga a ¿qué tal si sí?

Cree que lo tienes y lo tendrás.
Erasmo

¿Desde cuando dejaste de arriesgar? Recuerda que cuando eras niño frecuente arriesgabas, siempre le apostabas a las cosas. Quizá decías: ¿Y que tal si sí?

Cuando estuve en México la última vez, fui a pasear por una zona residencial muy elegante y en la puerta de una mansión me fijé en un carro convertible rojo. Cerca de él se encontraba su dueño con las llaves en la mano dispuesto a llevárselo. Le dije a mi amigo que me acompañaba: Permíteme, voy a ir por él. Se lo voy a pedir. ¿Qué creen que me dijo mi amigo? ¡Estás tonto, cómo te va a regalar ese señor semejante carro! Por supuesto que no le hice caso a mi amigo y me acerqué para hablar con el dueño del carro y le dije: Oiga señor; me gusta su carro… ¿me lo regala? ¿Qué creen que me contestó? ¡Estás bien tonto, trabaja flojo!, ¿Había posibilidad de que me lo regalara? ¡Sí! ¡Sí había! ¿Qué es lo que tenía seguro? Que me dijera que no. Tomé un riesgo, lo pedí. Imagínate que tal si este señor estuviera desahuciado y le hubiera caído en gracia mi atrevimiento, quizá me hubiese regalado su carro.

¿Desde cuando dejaste de arriesgar? ¿Quién te dijo que no valías? ¿Quién se burló de ti? Yo afirmo que las grandes creencias se forman en los niños, pero aún así sigues cosechando creencias… ¿Qué te decían de niño cuando hacías algo mal? ¿Qué te dicen cuando dejas la llave pegada en el auto y lo cierras? Burro, menso, estúpido… ¿Cuándo hacías bien la tarea, qué te decían? Nada.
Haces lo que sea necesario para boicotear tu éxito. ¿Cómo yo siendo un tonto puedo tener esto? ¡No me lo merezco! ¿Cómo puedo merecer esto si soy un estúpido?

¿Crees que las persona con creencias de ese tipo merecen tener amor, felicidad? ¿Crees que un tonto se lo merece? Yo te digo que sí, pero el precio que tiene que pagar es muy alto, para que su ser interno se manifieste.

Cuando en la escuela o en una reunión piden que pasen al frente, tu quizá piensas… Ni de tonto paso. ¿Cuántas veces te ha sucedido así? Dejas que otro decida por ti por no querer tener problemas. Recuerda que la solución no está dentro de la caja de confort.

Vamos a suponer que te subes erróneamente en un camión equivocado. ¿Cómo actúas? ¿Eres de los que se quedan calladitos porque no arriesgan? ¿Cuántos contratos has firmado en tu vida sin leerlo porque te da pena? ¿En la escuela, das al cien por ciento? ¿En tu trabajo, te quejas porque hay trabajo? ¿Cuántas veces te han pasado cosas por no preguntar? Para mirar nuevos horizontes hay que arriesgarse. Siempre existirán posibilidades de tener éxito en cada una de tus decisiones. Si se arriesga y los resultados no fueron como los que se deseaba, de todas maneras tuviste éxito, porque de qué otra manera tendrías el conocimiento si podrías sacar algún beneficio con tu decisión? El arriesgar te da oportunidad de crecimiento. La gente que no arriesga, simplemente se encuentra viviendo en un estado vegetal, no se está dando la oportunidad de experimentar y crecer.

Comprométete.

Si fallas reconoce tus errores y recomprométete

Lo que piensas hacer o sueñas hacer, hazlo ya.
Goethe

A la gente comprometida se le puede confiar una encomienda. El compromiso te abre las puertas a las oportunidades de la vida y va construyendo un hombre de palabra. El hombre que cumple sus compromisos, por más sencillos que éstos sean; es un caballero en el más estricto sentido de la palabra.

Lo que llamamos errores, son tan sólo oportunidades, información útil de Dios que nos indica que no estamos en armonía con Él. Aprendamos a andar por el procedimiento de caer y levantarnos tras la caída. Aunque a veces no lo parezca, siempre estamos avanzando hacia nuestra meta final, la armonía con todo y con todos. Por eso vivimos en constante transformación. El cambio es la única constante de nuestra vida. Aunque quisieras, nunca conseguirás mojarte dos veces en el mismo río: Cuando vas a poner un pie por segunda vez, las moléculas de agua que entran en contacto con tus pies ya no son las mismas que las de la primera vez. La existencia está hecha de cambios.

La palabra es grandiosa. Tener palabra es un compromiso contigo mismo y con los demás. Día con día tienes la oportunidad de crear valor ¿cómo? Cada vez que te comprometas. La palabra es grandiosa. Es un acto de honestidad. En los tiempos de mis abuelos había palabra, tenían valor los compromisos que hacían. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué han perdido su valor?

¿Qué ves de una persona que no tiene palabra? Inmadurez, poco fiable, hipócrita, derrotado, etc., y ¿qué te genera una persona que no tiene palabra? Desconfianza, coraje, decepción, etc.; ahora, si una persona que se compromete contigo y te cumple ¿Qué ves en ella? Confianza, seguridad, respeto y ¿Qué te genera? Valor, honestidad, sinceridad.

Ahora te pregunto ¿Se puede fallar a la palabra? Claro que sí. Porque si tienes alguna prioridad tendrás que jerarquizar tus compromisos y no podrás cumplir. Aunque después debes negociar, porque al no cumplirte pierdo el poder en ti; el poder de mi palabra. En el momento que esté nuevamente contigo tendré la prudencia de reconocer que no tuve palabra y me recomprometeré otra vez con ella.

Día con día tienes la oportunidad de adquirir valor. Una persona responsable significa tener la cualidad de cumplir con su palabra. Tienes que ser congruente. ¿Quieres sentirte mal? Tu decides. Tu eres parte de un todo y todo es parte de ti. Tener palabra significa responsabilidad.

Cede siempre la razón

La llave del éxito depende sólo de lo que podemos hacer de la mejor manera posible.
H. Longfellow

Para explicar este concepto es necesario analizar un poco lo que es la verdad: No existe cosa alguna que no sea; si puedes ver, percibir o sentir algo, entonces es. Si es, de la forma que sea, entonces existe. La verdad es lo que es. Todas las cosas son verdaderas, no hay cosa alguna que no sea verdadera.
La verdad es una metáfora. En efecto, cuando hablamos de nuestras creencias, utilizamos metáforas para describirlas. Esto vale también para las verdades científicas. Con ella nos expresan los científicos sus propios mapas acerca de la realidad (González, 1999).

Hemos usado incorrectamente la palabra verdad para querer decir impreciso. Una cosa puede ser inexacta y todavía puede ser verdad. Por ejemplo, 2+2 no puede sumar cinco, pero la inexactitud no es una falsedad. Si un niño escribe en su tarea 2+2=5 no hay modo de evitarlo.

Supongamos que un niño está dentro de una recámara y su madre está afuera. El niño afirma que la puerta está pintada de blanco. La madre afirma que la puerta está pintada de negro. ¿Que pasa si se dieran cuenta que no hay cosa que no sea, que todas las cosas son verdaderas, incluyendo el punto de vista propio y el de oponente? Entonces ambos podrían duplicar su entendimiento de la verdad.

En días pasados, en una comida en casa de mis suegros, se entabló una discusión entre mis dos cuñados de la opinión que tenía cada uno de ellos, con respecto a la conducta de un político. El primero insistía que el político no tenía sensibilidad y que sus decisiones eran arbitrarias. El otro decía que era una persona de confiar y que estaba tomando decisiones certeras en su carrera. Ambos estaban analizando la situación de acuerdo a la experiencia que tuvieron con el político. Para poder entender más y saber más del político, será necesario que estén dispuestos a aceptar el punto de vista del oponente.

Esto me hace pensar en la historia de cinco sabios que vendados fueron llevados a tocar un elefante. A cada uno de ellos se le dio la oportunidad de tocarlo y sentirlo con la mano. Después fueron llevados al interior de un cuarto y se les quitó la venda de los ojos, donde cada uno de ellos describió su experiencia con el elefante; uno dijo que se parecía mucho a un árbol, porque había tocado la enorme pierna del animal; otro dijo que se parecía a un acantilado, pues había tocado uno de los costados; otro más dijo que había tocado una cuerda maciza, porque había tocado la cola y así sucesivamente. El punto de vista de cada uno fue diferente sobre lo que era el elefante. Sin embargo ninguno de ellos, ni todos juntos pueden abarcar lo que es un elefante.

Mi punto de vista y tu punto de vista pueden parecer demostrables y aún así, pueden ser opuestos. Debido a que nuestros puntos de vista difieren podemos caer en una discusión. Un punto que debemos recordar, es que las discusiones siempre tienen lugar con la intención de descalificar el punto de vista de la otra persona para proteger el suyo propio. Si tu no defiendes tu opinión, generalmente, es porque no necesita que se defienda, ya que estás convencido de que tu punto de vista es el correcto. Tu único propósito al discutir es convencerme de que yo estoy equivocado. Si pudiéramos aprender a ver los puntos de vista contrarios como equilibradores e integrantes del cuadro completo de la verdad, nos complacería escuchar el punto de vista de nuestro oponente.

Los hechos son fácilmente probados y fácilmente defendidos, mientras que la verdad no puede probarse, porque no hay un parámetro objetivo con el cual medirla. (todas las cosas, incluyendo los parámetros son parte de la verdad).

Es fácil probar que el aire que nos rodea contiene ciertos elementos básicos como el hidrógeno y el oxígeno, ya que este es un hecho. Otra cosa muy diferente es probar que este mismo aire es de variables tonos de azul, los cuales a veces cambian a todos los colores del arco iris; esto es la verdad.
Por lo anteriormente expuesto es razonable pensar que en una discusión, cualquiera que esta fuere, las dos personas que están interactuando, tienen la razón, puesto que dentro de su estrecha capacidad mental está concibiendo el fenómeno en cuestión. Lo adecuado ante estas circunstancias es ceder la razón, sabiendo de antemano que la antítesis complementa la verdad que tu estás buscando.

El Mullá Naserudín le daba de comer al burro todos los días, pero un día le dio pereza y le dijo a su mujer: Ve a darle de comer al burro. A la mujer no le sentó bien la orden, y se pusieron a discutir quién debería hacerlo. No se pusieron de acuerdo, y al fin Naserudín dijo: Hagamos una apuesta; vamos a guardar silencio los dos y el primero que hable, le da de comer al burro. La mujer asintió con la cabeza, y ambos cerraron la boca dispuestos a no abrirla para nada.

Naserudín se sentó en un rincón del cuarto, cerrado en su silencio absoluto. Su mujer se aburrió pronto y se fue a casa del vecino, donde permaneció hasta el anochecer. Les dijo a los vecinos lo que había pasado, y añadió: Él es tan tozudo que antes se morirá de hambre que ceder ante mí. Vamos a enviarle una sopa caliente, porque ya tendrá hambre para estas horas. Le dieron una cazuela con sopa hirviendo al chico de la casa para que se la llevase a Naserudín.

Mientras tanto, un ladrón había entrado en la casa de Naserudín y había empezado a cargar con todo lo que encontraba. Cuando vio a Naserudín sentado en un rincón sin moverse, se creyó que estaba paralítico, y le cogió incluso el gorro que el Mullá llevaba puesto, pero este no se movió ni dijo una palabra.

En el mismo sitio y postura estaba cuando llegó el muchacho con la sopa. El chico dijo: Le traigo esta sopa de casa de sus vecinos. El Mullá trató de hacerle entender por señas lo que había pasado, cómo había venido un ladrón y había llevado todo lo que había en la casa, incluso su propio gorro. Para expresar la pérdida del gorro, señaló a su propia cabeza dando varias vueltas con el dedo.

El muchacho entendió que quería que le echase la sopa por la cabeza, y así lo hizo sin fijarse en la temperatura del líquido. Naserudín recibió la espesa lluvia ardiente sobre la cabeza, pero ni se movió ni dijo una palabra. Su cara y su barba habían quedado en estado lamentable, y el muchacho, al verlo, volvió corriendo a su casa a contar todo lo que había visto y entendido, el robo, el baño de sopa y el silencio del Mullá.

Al oír el informe, su mujer cayó en la cuenta de todo lo sucedido y fue enseguida a casa. Allí encontró a su marido exactamente en el mismo sitio en que lo había dejado, sin moverse; y llorando y riendo al mismo tiempo, le dijo toda excitada: ¿Se puede saber que quiere decir todo esto? El Mullá contestó: Ve a darle de comer al burro. Y no vuelvas a ser tan terca.

Moraleja: El burro no se queda sin comer.

Juega siempre a ganar/ganar (Actitud)
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas
B. Franklin

Los papeles que jugamos en la vida son cuatro:

1. Perder/perder. En este tipo de juego se encuentran los fracasados. Los seres humanos que viven en el pesimismo. Sus expresiones más comunes son: En todo me va mal. Nadie me quiere. Todos me hacen daño. Y cuando tienen conflictos entre ellos, toman como mejor opción romper las relaciones. Es poco frecuente que se enfrenten a resolver sus propios problemas. Son gente que esperan que el tiempo sane las heridas. Son perdedores.
2. Perder/ganar. Este papel lo desempeñan las víctimas. Este tipo de personas le echan la culpa de sus problemas a los que les rodean, además viven en el pasado. Sus quejas más frecuentes son:  Por culpa de mi padre no pude estudiar y soy un desdichado. Mi mamá me desprecia por mi color. Cuando tienen conflictos, no solamente esperan, sino que crean las condiciones para que les vaya peor y tengan la razón de lo que afirmaron de su desgracia. Para las víctimas, todos están bien, menos ellas.
3. Ganar/perder. Este tipo de papel es frecuente en la gente agresiva, que se aprovecha de su condición y saca provecho a toda relación. Para estos hombres y mujeres, todos están mal menos ellos. Sus expresiones son: No confío en nadie. Mis compañeros son unos fracasados. Todos están equivocados. En la solución de conflictos son muy agresivos y no se tientan el corazón para dominar y sacarle provecho a sus compañeros.
4. Ganar/ganar. A este juego de la vida se le llama “juego ecológico”. Porque es un juego que es bueno para mí y aceptable para las personas que interactuan conmigo. Las expresiones más frecuentes son de equidad y justicia: ¡Vamos a lograrlo! No te desanimes, en este proyecto ambos vamos a salir ganadores. Cuando tienen conflictos, este tipo de gentes se “rinden ante lo que son y toman acción” Una de las características más importantes es que viven en el presente y lo aceptan tal y como es. Son personas responsables, que empeñan su palabra y la cumplen.

Al conocer los cuatro papeles que has jugado en el transcurso de tu vida y que seguirás jugando, te da oportunidad de escoger la actitud que quieras tener en tus interrelaciones. Jugar a ganar/ganar es una opción que te llevará más fácilmente hacia la cima de tu desarrollo personal.

Aumenta tu autoestima

Nuestro rendimiento nunca será mayor que
la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Dr. Lair Ribeiro

Mientras más vivo, más me doy cuenta del impacto que causa la actitud que se tenga ante la vida. La actitud, para mí es más importante que los hechos. Más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otras gentes piensen o hagan. Estoy convencido que la vida es 10% lo que me sucede y 90% como reacciono a ello. Y así es contigo, estamos a cargo de nuestras actitudes.

Consideraciones sobre la autoestima:

· La actitud que tenga hacía mí mismo determina mi autoestima.
· Mi autovalía depende de la autoimagen que tenga de mí mismo.
· Los demás no determinan mi valía, así como tampoco las circunstancias.
· Tengo la capacidad para pensar, enfrentar cualquier desafío y lograr lo que me proponga, tanto como cualquier otro ser humano.
· Tengo derecho a buscar, obtener y disfrutar la felicidad.
· Dios me creó a su imagen y semejanza y sólo por eso valgo.
· Si la imagen que tengo de mí mismo no es la que me agrada, entonces mi autoestima será baja. En la medida que la imagen sea de mi agrado mi autoestima será mejor. La buena nueva se encuentra en el hecho de que puedo, en el momento que así lo decida, cambiar la imagen que tengo de mí por la imagen que deseo de mí mismo, una imagen tal y como yo quiero ser.

El cambiar la imagen implica varios pasos:

· Crear en mi mente la imagen que deseo de mí.
· Fijar en adelante mi atención en la imagen creada.
· No permitir que nada ni nadie me haga cambiar la nueva imagen.
· Actuar y tener una actitud acorde a mi nueva imagen.
· La nueva imagen alimenta mi autoestima, y en la medida que ésta mejora, así también mi autoestima alta mejora mi autoimagen, haciéndose un círculo virtuoso.

Nuestro rendimiento nunca será mayor que la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Autoacéptate
El amor constituye la curación milagrosa.
Louise L. Hay

Es un concepto que recogen todas las religiones filosóficas. Somos en la vida aquello que rechazamos ser. Cuando afirmas por ejemplo: No quiero ser como Pedro, estás dando el primer paso para ser igual a él, y todos, menos tu, te darás cuenta de que es así. Si por ti no puedes, te verás obligado, por eso te convertirás en aquello que no deseas ser. Y si por ti puedes, la voluntad substituirá la obligación. Por eso lo que tu aceptes tal vez se convierta en realidad o tal vez no. Depende de lo que tu quieras. El verdadero cambio en ti sólo llegará cuando aceptes a los demás tal como son y te aceptes a ti tal como eres.

Mi punto de vista es que la aceptación o rechazo de un individuo en nuestra sociedad, generalmente, no dependen de si sean o no valiosas para toda la sociedad. A menudo dependen de si son adeptos a jugar nuestros juegos sociales. Por consiguiente, muchas personas sólidas, valiosas y bellas, son rechazadas y, a causa de esto, están destruyéndose ellos mismos en este momento. Esta destrucción puede ser muy bien una forma de suicidio, ya sea literal e inmediata a un sistema de autocastigo prolongado por el que una persona anula sus cualidades, niega su carisma natural y su talento y finalmente, pierde la confianza en sí mismo, convirtiéndose en una sombra en el rincón. Algunos de nuestros genios más grandes, son personas muy sensibles y esta misma gente sensible es la que más fácilmente es aplastada por la brutalidad de nuestros juegos sociales.

Aceptación no quiere decir tolerancia, ni tampoco poder arreglárselas. Significa rendirse y hacerse uno con la otra persona, permitiéndole ser quien es, haciendo lo que él está haciendo. Cada persona es creadora en forma completamente diferente de los que la rodean y trae su propio patrón intrincado y perfecto a nuestro universo. Sin su patrón, nuestro universo está incompleto. Si no le permitimos ser él mismo sin ejercer nuestro juicio hostil, nunca tendremos la oportunidad de sentir su magnificencia natural. Nuestro rechazo será la causa de que se retraiga y esté a la defensiva, escondiendo su verdadero y vulnerable yo, a causa de nuestra crueldad. Sin embargo, cuando sabe que es aceptado incondicionalmente, se relaja en su propia singularidad y empieza a realizar movimientos decisivos en su vida.

No hay puntos intermedios entre el rechazo y la aceptación. Cada persona está, ya sea expandiendo una parte de sí misma en confianza y autoridad o destruyéndose como resultado de nuestra aceptación o rechazo hacia ella en este momento.

La aceptación es una herramienta que puede ser usada eficazmente. Para ganar esta carrera empieza por apartar el pie del acelerador, respira y mira alrededor de ti y en tu interior reconócete y acéptate tal como eres. Si deseas ser totalmente aceptado por otros, empieza aceptando a los demás total y completamente.

Cuando realmente nos amamos, nos aceptamos y nos aprobamos exactamente tal y como somos, entonces todo funciona en la vida. Es como si ocurrieran pequeños milagros en todas partes. Todo mejora a nuestro alrededor. Amarte y aprobarte, crear un espacio de seguridad, confiar, merecer y aceptar, todo esto originará una organización en tu mente, creará relaciones más afectuosas en tu vida. La gente que se ama a sí misma y a su cuerpo, no abusa de sí misma ni de los demás. La autoaprobación y la autoaceptación en estos momentos son las claves principales para los cambios positivos en todos los campos de nuestra vida.

El amarse a sí mismo comienza con no criticarnos más. La crítica nos encierra en el mismo patrón que estamos queriendo cambiar. El ser comprensivos y amables con nosotros mismos, nos ayuda a lograr el cambio. Recuerda que te has estado criticando por muchos años y no ha funcionado. Trátate con aprobación y observa tus resultados.

Respétate y respeta a los demás
Sólo podemos respetar a los demás
cuando uno se respeta a sí mismo.
Sólo podemos dar, cuando nos damos a nosotros mismos.
Sólo podemos amar, cuando nos amamos a nosotros mismos
Abraham Maslow

Todo ser humano que ves a tu alrededor, tiene un secreto. Este secreto, que rara vez se admite aun a sí mismo, es que él es una encarnación de Dios. Él sabe que la inspiración creativa del mundo emana de él. En lo profundo de su alma está escondido un orgullo feroz y hermoso de ser él mismo. Una manera segura de llegar al corazón de cualquier persona es demostrarle que están activamente conscientes de su magnificencia escondida. Estar activamente consciente significa mostrarle activamente respeto.

Cualquier cosa que hagas a otros, también lo haces para ti. No es posible que respetes a otra persona a menos que primero te consideres a ti mismo respetado y respetable. Si deseas ser respetado, empieza por respetar a los otros lo más conscientemente posible.

Una forma de mostrar el máximo respeto por otra persona es escuchando sus deseos, sus palabras y algunas veces yendo más allá de las palabras y escuchando la canción que hay en su alma.

Da afecto y recíbelo

No se puede amar algo por decreto.
El amor es una expresión voluntaria del corazón.
Juan Antonio Razo

Este fue un experimento de René Spitz con los niños huérfanos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, asilados en los hospitales, en Inglaterra, atendida por una orden de religiosas del siglo pasado. La casa tenía una mortalidad infantil que sobrepasaba el 90%. Las hermanas se habían resignado tristemente a tal situación, pues creían que la causa era el hecho de que los niños habían sido encontrados en los quicios de las puertas y en las calles y era evidente que habían sido expuestos a incontables enfermedades y privaciones antes de su llegada, lo cual era la causa de su enfermedad y las muertes prematuras.

Siguiendo con el relato, una mujer que había criado a su propia familia llegó a trabajar al orfanatorio. Sus deberes se limitaban a trapear y a lavar, pero sus instintos maternales eran constantemente despertados por el llanto de los bebés. Cuando empezó a consolarlos le dijeron que los infantes probablemente morirían de todas maneras y que, con la cantidad de trabajo que había que hacer, no había tiempo para atenderlos de otra forma que no fuera alimentarlos.

Sin embargo, obtuvo permiso y mientras hacía sus tareas pasaba algún tiempo cargando y calmando a los pequeños. Para el asombro de todo el mundo, excepto de la mujer que limpiaba, los niños empezaron a progresar. Ganaron peso y empezaron a balbucear y a jugar. El grado de mortalidad bajó del 90% al 10% casi de un día para otro.

 

Ernesto Rodríguez Moguel

ingemoguelarrobahotmail.com

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