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Liderazgo para seres humanos

Ser líder o actuar como tal, implica una gran responsabilidad, ya que en manos de los conductores de masas suelen estar miles o millones de destinos. Hay ejemplos loables y otros vergonzosos.

El mundo no sería lo que es sin la existencia del liderazgo. En virtud de que no todos los seres evolucionan al mismo ritmo, y de que algunos parecen disponer de una capacidad especial para dirigir, el liderazgo emerge como una necesidad en la dinámica vincular de la gente en el mundo.

Ser líder o actuar como tal, implica una gran responsabilidad, ya que en manos de los conductores de masas suelen estar miles o millones de destinos. Hay ejemplos loables y otros vergonzosos.

Ejemplos positivos como los de Jesús el Cristo, Buda, Gandhi y Sai Baba contrastan con otros indiscutiblemente cuestionables como los de Atila, Mussolini o Hitler, cuyas ideas y actos han sembrado de oscuridad sus momentos históricos y deben a su dogmatismo y egolatría, grandes dosis de muerte y sufrimiento.

Esa misma egolatría ha producido una dinámica social en la que el privilegio de pocos ha creado enorme caos en la vida de una mayoría pasiva, confiada y anhelante. Lamentablemente, buena parte de los líderes de ayer y hoy se han prestado para vender su poder y han servido de animadores y colaboradores en ciertos eventos que deshonran la raza humana y nos hace dudar de la tan cacareada “superioridad humana” sobre el resto del reino natural.

Pobreza, hambre, ignorancia, guerras, corrupción, explotación, terrorismo, narcotráfico, drogadicción y otros males, se deben en mucho a la complicidad de pseudolíderes, que actúan como verdaderos marginales de la política, que no consideran la importancia del amor o de la conciencia en sus decisiones y actos, sino que en cambio privilegian lo pragmático y lo material, sin comprender que es y debería ser lo humano el destino obligado de todo acto.

La autodestrucción que algunos “líderes” apoyan, exige la determinación de cada persona sensible y despierta, de revisar pautas y paradigmas, para volver a sembrar semillas de liderazgo que retornen a la comprensión, la empatía y la compasión, la solidaridad, parámetros que han llegado a parecernos estupideces románticas y que han sido base de culturas milenarias como las de India, Japón y China.

Las cifran pueden ayudarnos a comprender mejor algunas cosas: la Comisión contra el Hambre Mundial estimó que el gasto que se realiza en el planeta en cuatro días por efecto de inversión en armas, bastaría para resolver el hambre del mundo durante un año (algo más de seis mil millones de dólares) lo que revela que el hambre es un problema perpetuado por la negligencia de quienes deciden, más que por la ausencia de recursos suficientes.

En lo laboral, muchas empresas estiman demasiado la competitividad, la calidad y la productividad, y olvidan variables como: dignidad o educación de los trabajadores. Dijo Gandhi que “en el mundo hay suficiente para satisfacer la necesidad de todos, pero no la codicia de todos”. Nunca como ahora es acertada la frase de Erich From toma la siguiente reflexión: “El hombre de hoy vive con la conciencia anestesiada y con una escala de valores alterada”.

Necesitamos líderes integrales con mensaje constructivo y predica ejemplar, que ayuden a sus semejantes a desarrollarse de manera global: material, intelectual y espiritualmente. Y esto no puede hacerse sino teniendo por norte el éxito, pero con felicidad. Un éxito ecológico que combine logro y bienestar.

Para ser líder, verdadero líder de seres humanos, se requiere más que buena oratoria, astucia y poder. Sentido de misión, alma de líder, buena intención, claridad mental y respeto por las personas, deben ser parte del equipaje moral del líder.

Los problemas del mundo no son económicos, pues la economía se subordina a la psicología. El resultado sigue a la acción, la acción sigue a la emoción, la cual deriva a su vez del pensamiento. La falta de amor en acción y un sano criterio del hombre son las raíces del problema. Sin autoestima, no hay liderazgo ni verdadero ni duradero. Los líderes humanos, vuelan sobre el egoísmo, la ignorancia y la violencia. Sin ánimos de ser reduccionista: O usamos el amor o usamos el miedo. O nos autocomplacemos o servimos a otros con un criterio elevado.

El líder nuevo, el de la gente, no sólo deberá definir su visión, sino que tendrá que revisar su ética y su responsabilidad, las consecuencias de sus actos. No podrá ser un depredador, un goloso enamorado de sí mismo, indiferente a la suerte del resto. Deberá pensar y sentir como un grupo. Deberá trascenderse, ser ecológico y entender que no está solo. De los otros, de los caníbales, de los enanos espirituales, ya hemos tenido demasiado.

 

Dr. Renny Yagosesky

PHD en Psicología Cognitiva.

MSc. en Ciencias de la Conducta.

Lic. en Comunicación Social.

Conferencista.

Escritor.

www.laexcelencia.com

contactoarrobalaexcelencia.com

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